Guía práctica y rápida de la educación por proyectos

educacion por proyectos

La educación por proyectos ha revolucionado las aulas de nuestras comunidades, trayendo un soplo de aire fresco a la educación. Seguramente a estas alturas hayas oído hablar de esta forma de enseñar y la teoría te la sepas a la perfección, las bases, los autores…

En este caso te vamos a contar como funciona en la práctica, una vez que cogemos las bases de la educación alternativa y las implementamos dentro del aula.

 

¿Cómo y cuándo se usa?

Tendremos dos formas para usar esta metodología dentro de las aulas. La PBL se puede convertir en el eje vertebrador de la forma de trabajar de un profesor o usar esta solamente como un complemento a otro  tipo de currículo y metodología. 

En este segundo caso podremos usar la PBL durante unos pocos días (como parte de algún tema de las asignaturas del colegio) o durar varias semanas. Este aprendizaje se ha demostrado que vale para todo tipo de materias y de niveles, desde los cursos más pequeños a la universidad.

 

¿Qué es lo que tiene que tener un programa de educación por proyectos?

1. Tiene que tener contenidos significativos. No podemos trabajar el mismo volumen de contenidos que otras metodologías pero sí podremos trabajar con mucha más profundidad el temario que demos. Al no poder dar mucho temario el profesor tendrá que saber muy bien qué contenidos escoger, los objetivos y competencias que sean más significativos para el proyecto. Por lo tanto tendrá que tener un saber amplio de su materia para escoger solamente lo esencial.

2. Tienen que saber hacer que los alumnos quieran aprender. El profesor tendrá que saber motivar la necesidad de conocer cosas nuevas entre los alumnos. Para ello tendrá que proponer una actividad para empezar a trabajar que despierte la curiosidad de saber de estos. Esta actividad inicial podrá ser un debate, un libro  que haya que leer, un vídeo o una película, un invitado que haya acudido a la clase…

3. Pregunta guía. Una vez planteada la cuestión y con los alumnos con toda su atención puesta en la actividad habrá que crear una pregunta hacia cuya respuesta queramos dirigir el trabajo de nuestros alumnos. Esta pregunta debe ser clara (no dar pie a confusiones) y debe tener una respuesta abierta que contenga en ella las  competencias y conocimientos que el profesor quiere que sus alumnos tengan con respecto al tema.

4. Voz y opinión a los estudiantes. Al contrario que muchas clases teóricas en las que los alumnos se sientan, escuchan y cogen apuntes estas clases deben requerir la participación activa de estos. Tendremos también diferentes tipos de autonomía en clase (para ir introduciendo esta metodología y los niveles de los que ya trabajan perfectamente con ella). El nivel más bajo podrá estar guiado por el profesor (como diseñar, crear o presentar los productos finales), nivel intermedio en el que se guía simplemente a base de opciones limitadas y el alto en el que todas las decisiones están en manos de los alumnos.

5. El trabajo tiene que hacer que colaboren, se comuniquen, tengan pensamiento crítico y un uso activo de las tecnologías. Se debe enseñar explícitamente (con guías, consejos, materiales…) y tiene que poder darles la oportunidad  a los alumnos para que pongan en práctica todo lo que han aprendido. Por ejemplo para crear un mapa virtual de los ríos deberemos darles un tutorial de como se crean, además de una tarea para que mientras creen un mapa  digital  también presentan contenidos.

6. Tienen que investigar e innovar. En esta metodología tendrán que plantear sus propias preguntas, buscar la forma de resolverlas, tener la capacidad de revisar por  ellos mismos el contenido y establecer conclusiones.

7. Retroalimentación. Mientras trabajan también evalúan y revisan el trabajo de sus compañeros.

8. Parte final, presentación del trabajo realizado. En vez de someterse a un examen en la educación por proyectos tendrán que exponer su trabajo y la conclusión a la que han llegado delante del resto de los alumnos y otros profesores.